En
un artículo anterior comentábamos
algunas peculiaridades biológicas
de las hormigas centradas principalmente
en dos aspectos:
a) Su capacidad asombrosa de extenderse
por grandes zonas geográficas.
b) Sus brillantes tácticas militares
de conquista.
Desde
hace tiempo es un hecho reconocido la
capacidad de las hormigas y otros insectos
sociales para reconocer olores y responder
a ellos. Hoy vamos a ocuparnos de algunos
aspectos de este interesante tema.
OLORES.-
Un ejemplo de este conocimiento lo encontramos
en el relato infantil de los niños
de un Colegio uruguayo que obtuvieron
un premio de investigación instituido
por el Ministerio de Educación
y Cultura de su país para estimular
a los más jóvenes:
Una maestra nos dijo que cuando ponía
clavos de olor en la biblioteca llena
de galletitas, las hormigas no entraban.
Decidimos experimentar entonces con el
clavo de olor y observamos con asombro
cómo al colocar el clavo de olor
en un tarro con azúcar lleno de
hormigas, éstas desaparecían
de inmediato. Cuando pusimos clavo de
olor en diferentes lugares recorridos
por las hormigas, éstas lo rodeaban
formando un nuevo camino y no se acercaban.
Después experimentamos con otras
plantas como romero, cebolla, menta, albahaca
o perejil. Con el perejil pusimos una
galleta bañada en una esencia de
perejil que preparamos, otra rodeada por
la esencia, otra cubierta de hojitas frescas
y otra como testigo, observando que las
hormigas que comían de la galleta
bañada con esencia de perejil morían
pero que las hojitas frescas causaban
siempre el ahuyentamiento de las hormigas.
Otro
ejemplo: Basado en el comportamiento observado
de las hormigas en relación con
los olores el geólogo chileno Roberto
Hugo Aguirre Maturana ha desarrollado,
un curioso programa informático
que está libremente disponible
en Internet (www.geocities.com/chamonate/hormigas/antfarm/indice.html)
que tiene por objeto simular la capacidad
de las hormigas para coordinarse en la
tarea de recolectar alimentos, a través
de reacciones individuales y de corto
alcance ante los estímulos del
entorno. Para lograrlo, parte del supuesto
de que las hormigas reaccionan ante su
entorno secretando olores, que son depositados
en el suelo (rastros de olor) y que tienen
una duración limitada, desvaneciéndose
con el transcurso del tiempo. Las hormigas
en sus desplazamientos se valdrían
de dos clases de marcas de olor. La primera,
es secretada por la hormiga cuando encuentra
el nido, o cuando encuentra un rastro
de nido. La segunda es secretada por la
hormiga cuando encuentra alimento o cuando
encuentra una marca de alimento.
INVESTIGACIONES.-
Últimamente, se están dando
pasos importantes en el descubrimiento
de los mecanismos moleculares de los sistemas
que usan los insectos sociales como las
hormigas para comunicarse y organizarse
a través del olfato. Un trabajo
de los doctores Krieger y Ross publicado
en la revista Science en el año
2001 se refería a las hormigas
Solenopsis invicta, que se están
extendiendo rápidamente por Iberoamérica
y Australia, provocando picaduras dolorosas
a los humanos y pérdidas agrícolas
cuantiosas. Existen dos tipos de colonias,
las de una única reina y las de
múltiples reinas. Estas últimas
son las más peligrosas y se extienden
más rápidamente.
El
tipo de colonia, la estructura social
de poder, es determinado por un gen GP-9
que codifica para una proteína
detectora de olor. Cada
insecto posee dos copias de la proteína
que puede presentarse en la forma B y
b. Por tanto, son posibles las combinaciones
BB, Bb y bb. Las colonias BB son las que
tienen una sola reina, las Bb son las
multirreinas, mientras que las formas
bb son letales. ¿Cómo conservar
el tipo de colonia y evitar las reinas
impostoras?. La solución consiste
en que las hormigas trabajadoras con genes
Bb reconocen por el olor y matan a todas
las reinas BB pero no a las Bb, por lo
que sus colonias viven en armonía
con varias reinas. En cuanto a las hormigas
BB ejecutan a todas las posibles reinas
excepto a una, del tipo Bb, que son de
mayor tamaño que las BB. Lógicamente
este tipo de conocimiento podrá
aplicarse en el futuro para controlar
las plagas de estas colonias de hormigas
y de otras que también se comportan
de modo análogo.
NATURE.-
Últimamente han aparecido en esta
importante revista varias investigaciones
importantes. La primera, de finales del
pasado año, se refería a
las hormigas tropicales Cardiocondyla
obscurior cuyos machos pueden ser de dos
clases, alados y sin alas. Estos últimos,
muy guerreros permanecen siempre en el
nido y luchan entre sí hasta la
muerte embadurnando a sus hermanos enemigos
con un olor que incita a que sean atacados
por el resto de las hormigas trabajadoras.
La vida de los machos alados es más
fácil. La primera semana o dos
de su vida permanecen en el nido que abandonan
después para aparearse en el exterior.
Pueden disfrutar del sexo dentro y fuera
del nido sin ser atacados. ¿Cómo
lo consiguen? Sibilinamente, secretando
un olor femenino, idéntico al de
las reinas vírgenes, con lo que
confunden a sus posibles enemigos, los
machos sin alas. Su único problema
es el de evitar los acosos de aproximación
amorosa que sufren por parte de los otros
machos. Cuando el olor femenino comienza
a desaparecer es cuando abandonan el nido.
En
un reciente número de la revista
Nature los investigadores Michael J. Greene
y Deborah M. Gordon, de la Universidad
de Stanford, California, publicaron una
comunicación breve titulada "Cuticular
hydrocarbons inform task decisions".
Han trabajado sobre colonias de hormigas
rojas recolectoras Pogonomyrmex barbatus,
dando un gran paso adelante con la identificación
de la naturaleza del olor que comparten
todos los componentes de una misma colonia,
lo que ayuda a distinguir entre sus componentes
y los de otras colonias. Como indican
los propios investigadores, los miles
y bien organizados trabajadores de una
colonia logran hacer su labor sin supervisión
ni dirección alguna, intercambiando
a veces sus tareas para satisfacer las
necesidades del hormiguero y ello se consigue,
en buena parte, por su extraordinario
sentido del olfato.
Las
hormigas trabajadoras se dividen en recolectoras
de comida y en patrulleras vigilantes.
Estas últimas recorren los alrededores
del nido cada mañana y al regresar,
el olor particular de su cuerpo, debido
a determinadas moléculas de hidrocarburos
cuticulares, sirve como señal olorosa
para que las recolectoras sepan si deben
salir a buscar comida o si lo prudente
es permanecer en el hormiguero.
El
interés de estas investigaciones
no es anecdótico ya que muchos
científicos están interesados
en conocer las sutiles interacciones existentes
entre los insectos sociales y, además
de los biólogos, incluso algunos
ingenieros piensan que se podrán
aplicar las enseñanzas obtenidas
para abordar problemas intrincados de
redes de comunicación, informática
y robótica.
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