En
materia de prevención de
riesgos laborales se estará
a lo dispuesto en la Ley 31/1995,
de 8 de noviembre, de Prevención
de Riesgos Laborales, y Real Decreto
39/1997, de 27 de enero, por el
que se aprueba el Reglamento de
los Servicios de Prevención,
así como en el resto de la
normativa de desarrollo de la Ley
31/1995.
Real
Decreto 664/1997, de 12 de mayo,
sobre la protección de los
trabajadores contra los riesgos
relacionados con la exposición
de agentes biológicos durante
el trabajo.
Real
Decreto 374/2001, de 6 de abril,
sobre la protección de la
salud y seguridad de los trabajadores
contra los riesgos relacionados
con los agentes químicos
durante el trabajo.
MEDIDAS PREVENTIVAS OBLIGATORIAS
Instalaciones
incluidas en el ámbito de
aplicación del RD 909/2001:
Las
medidas contenidas en el Real Decreto
se aplicarán a las siguientes
instalaciones que utilicen agua
en su funcionamiento, produzcan
aerosoles y se encuentren ubicadas
en el interior o exterior de edificios
de uso colectivo o instalaciones
industriales que puedan ser susceptibles
de convertirse en focos para la
propagación de la enfermedad:
1.
Sistemas de agua caliente sanitaria:
red y depósitos, acumuladores,
calderas, calentadores.
2.
Sistemas de agua fría de
consumo humano: red y depósitos,
tanques, aljibes, cisternas, pozos.
2.
Torres de refrigeración.
4.
Condensadores evaporativos y equipos
de enfriamiento evaporativo.
5.
Equipos de terapia respiratoria
(respiradores, nebulizadores y otros
equipos que entren en contacto con
las vías respiratorias).
6.
Humidificadores y humectadores.
7.
Conductos de aire acondicionado.
8.
Piscinas climatizadas con movimiento.
9.
Instalaciones termales.
10.
Fuentes ornamentales.
11.
Sistemas de riego por aspersión.
12.
Sistemas de agua contra incendios.
13.
Elementos de refrigeración
por aerosolización, al aire
libre.
14.
Otros aparatos que acumulen agua
y puedan producir aerosoles.
Medidas
preventivas
Para
todas las instalaciones se deberá
tener en cuenta lo indicado en el
artículo 7 del RD 909/2001
que indica las medidas preventivas
generales que se aplicarán
tanto en la fase de diseño
como de mantenimiento y además
para las instalaciones que tienen
más riesgo las instrucciones
contenidas en los anexos 3, 4 y
5 del RD en cuestión.
Los
programas de mantenimiento se realizarán
en todas las instalaciones recogidas
en el artículo 2 e incluirán:
1.
Elaboración de un plano de
cada instalación que contemple
todos sus componentes, que se actualizará
cada vez que se realice alguna modificación.
2.
Revisión y examen de todas
las partes de la instalación
para asegurar su correcto funcionamiento,
estableciendo los puntos de revisión,
parámetros a medir y los
procedimientos a seguir, así
como la periodicidad de cada actividad.
3.
Programa de tratamiento del agua,
que asegure su calidad. Este programa
incluirá productos, dosis
y procedimientos, así como
introducción de parámetros
de control físicos, químicos
y biológicos, los métodos
de medición y la periodicidad
de los análisis.
4.
Programa de limpieza y desinfección
de toda la instalación para
asegurar que el equipo funciona
en condiciones de seguridad, estableciendo
claramente los procedimientos, productos
a utilizar y dosis, precauciones
a tener en cuenta, y la periodicidad
de cada actividad.
5.
Existencia de un Registro de mantenimiento
de cada instalación que recoja
todas las incidencias, actividades
realizadas y resultados obtenidos.
Para llevar a cabo el programa de
mantenimiento se realizará
una adecuada distribución
de competencias para su gestión
y aplicación, entre personal
especializado, facilitándose
los medios para que puedan realizar
su función con eficacia y
un mínimo de riesgo.
Las
condiciones específicas de
mantenimiento para los sistemas
de agua sanitaria fría y
caliente, las torres de refrigeración
y condensadores evaporativos y bañeras
de hidromasaje, se recogen en los
anexos 3, 4 y 5.
La
utilización de agua que no
proceda de una red pública
de distribución requerirá
la preceptiva concesión administrativa
de aprovechamiento del recurso,
emitida por la autoridad competente
en materia de gestión del
dominio público hidráulico.
La concesión, en estos casos,
quedará vinculada al informe
previo elaborado por la autoridad
sanitaria competente.
En
la red de agua sanitaria:
Según
lo indicado en el art. 7 del RD
909/2001:
En
la fase de diseño de las
instalaciones se tendrá en
cuenta:
1.
La red interna de agua potable deberá
garantizar la total estanqueidad,
aislamiento y la correcta circulación
del agua, evitando el estancamiento
de la misma.
2.
La temperatura del agua en el circuito
de agua fría ha de ser inferior
a 20 °C, para lo cual las tuberías
estarán suficientemente alejadas
de las del agua caliente.
3.
La temperatura del agua en el circuito
de agua caliente no ha de ser inferior
a 50 °C en el punto más
alejado del circuito o en la tubería
de retorno al acumulador. La instalación
permitirá que el agua alcance
una temperatura de 70 °C.
4.
Se facilitará la accesibilidad
de los equipos para su limpieza,
desinfección y toma de muestras.
5.
Se utilizarán materiales
susceptibles de ser desinfectados,
evitando aquellos que favorezcan
el crecimiento de microorganismos.
En
el anexo 3 del RD 909/2001 se detallan
los aspectos mínimos que
debe de recoger la revisión
y la limpieza y desinfección
de los sistemas de agua, completando
lo ya recogido en el artículo
7.
Plan
de Mantenimiento: Revisión
La
revisión de una instalación
comprobará su correcto funcionamiento
y su buen estado de conservación
y limpieza.
La
revisión general del funcionamiento
de la instalación, incluyendo
todos los elementos, se realizará
una vez al año, reparando
o sustituyendo aquellos elementos
defectuosos.
La
revisión del estado general
de conservación y limpieza
de la instalación se realizará
trimestralmente en los depósitos
acumuladores y mensualmente en los
puntos terminales de la red, duchas
y grifos. Cuando se detecte la presencia
de suciedad, incrustaciones o sedimentos
se procederá a su limpieza.
Se
abrirán los grifos y duchas
de habitaciones no ocupadas semanalmente,
dejando correr el agua unos minutos.
Se
comprobará la temperatura
del agua con la siguiente periodicidad:
1.
Mensualmente en el depósito
de agua fría de consumo humano
y en una muestra representativa
de duchas y grifos (muestra rotatoria
a lo largo del año), no debiendo
superar los 20 °C.
2.
Diariamente en el depósito
de agua caliente, no debiendo ser
inferior a 60 °C.
3.
Mensualmente en una muestra representativa
de grifos (muestra rotatoria), incluyendo
los más cercanos y los más
alejados de los acumuladores, no
debiendo ser inferior a 50 °C.
4.
Anualmente la temperatura deberá
ser comprobada en todos los grifos
y duchas.
b.
Limpieza y desinfección.
Se
tendrá en cuenta que una
desinfección no será
efectiva si no va acompañada
de una limpieza exhaustiva.
La
limpieza y desinfección se
realizará al menos una vez
al año en la instalación
completa, y además en los
siguientes supuestos: Cuando se
ponga en marcha la instalación
por primera vez, tras una parada
superior a un mes, tras una reparación
o modificación estructural,
cuando una revisión general
así lo aconseje y cuando
así lo determine la autoridad
sanitaria.
El
procedimiento a seguir en el caso
de la desinfección con cloro
será el siguiente:
1.
Clorar con 20-30 ppm de cloro residual
libre, a una temperatura no superior
a 30 °C y un pH de 7-8, haciendo
llegar a los puntos terminales de
la red 1-2 ppm, y mantener durante
dos horas.
2. Neutralizar la cantidad de cloro
residual libre y vaciar.
3. Limpiar a fondo las paredes de
los depósitos con un cepillo
duro, realizar las reparaciones
necesarias y aclarar con agua limpia.
4. Volver a llenar con agua y añadir
la cantidad de cloro necesaria para
su funcionamiento habitual (0,2-0,8
ppm de cloro residual libre).
Los
elementos desmontables, como grifos
y duchas, se limpiarán a
fondo con un cepillo duro y se sumergirán
en una solución que contenga
20 ppm de cloro residual libre,
durante treinta minutos, aclarando
posteriormente con abundante agua
fría. Los elementos difíciles
de desmontar o sumergir se cubrirán
con un paño limpio impregnado
en la misma solución durante
el mismo tiempo.
El
procedimiento a seguir en el caso
de la desinfección térmica
será el siguiente:
1.
Elevar la temperatura del agua del
depósito hasta 70 °C,
dejando correr el agua para que
en los puntos terminales de la red
se alcance una temperatura de 60
°C, y mantener durante dos horas.
2. Vaciar el sistema, limpiar a
fondo las paredes de los depósitos,
realizar las reparaciones necesarias
y aclarar con agua limpia.
3. Volver a llenar para su funcionamiento
habitual.
C.
Limpieza y desinfección en
caso de brote de legionelosis
En
caso de brote de legionelosis se
realizará una desinfección
de choque de toda la red, incluyendo
el sistema de distribución
de agua caliente sanitaria, siguiendo
el siguiente procedimiento, en el
caso de una desinfección
con cloro:
1.
Clorar con 15 ppm de cloro residual
libre, manteniendo el agua por encima
de 30 °C y a un pH de 7-8, y
mantener durante veinticuatro horas
(alternativamente se podrán
utilizar cantidades de 20 ó
30 ppm de cloro residual libre,
durante tres o dos horas, respectivamente).
2.
Neutralizar, vaciar, limpiar a fondo
los depósitos, reparar las
partes dañadas y llenar con
agua limpia.
3.
Volver a clorar con 4-5 ppm de cloro
residual libre y mantener durante
doce horas. Esta cloración
debería hacerse secuencialmente,
es decir, distribuyendo el desinfectante
de manera ordenada desde el principio
hasta el final de la red. Es preciso
confirmar la distribución
del cloro en toda la red.
6.
Neutralizar, vaciar y volver a llenar
con agua limpia.
La
limpieza y desinfección de
todas las partes desmontables y
difíciles de desmontar se
realizará como se indicó
en el apartado B de este anexo.
Es
necesario renovar todos aquellos
elementos de la red en los que se
observe alguna anomalía,
en especial aquellos que estén
afectados por la corrosión
o la incrustación.
El
procedimiento a seguir en el caso
de la desinfección térmica
será el siguiente: elevación
de la temperatura del agua caliente
a 70 °C o más en el acumulador,
dejando correr el agua por todos
los grifos un mínimo de treinta
minutos y comprobando su temperatura,
que no deberá ser inferior
a 60 °C. Mantener durante doce
horas.
Tras
la aplicación de una desinfección
de choque, la instalación
se mantendrá con un tratamiento
continuado que consistirá
en: Mantener 1-2 ppm de cloro residual
libre de forma constante en los
puntos finales de la red, comprobando
en los mismos el nivel de cloro
para el sistema de agua fría
de consumo humano, y mantener la
temperatura entre 55 °C y 60
°C en todos los finales de red,
comprobando en los mismos la temperatura
para el sistema de agua caliente
sanitaria.
Todas
estas actividades se realizarán
por personal suficientemente entrenado,
con todas las medidas de seguridad
necesarias, avisando a los usuarios
para evitar posibles accidentes.
Estas
actividades quedarán reflejadas
en el Registro de mantenimiento.
Posteriormente
se continuará con las medidas
de mantenimiento habituales.
En
las torres de refrigeración
y condensadores evaporativos:
Según
lo indicado en el art. 2 del RD
909/2001:
Los
titulares de torres de refrigeración
y condensadores evaporativos están
obligados a notificar a la Administración
sanitaria competente, en el plazo
de un mes desde su puesta en funcionamiento,
el número y características
técnicas de las mismas, así
como las modificaciones que afecten
al sistema, mediante el documento
que se recoge en el anexo 1.
Según
lo indicado en el art. 7 del RD
909/2001:
En
la fase de diseño de las
instalaciones se tendrá en
cuenta:
1.
Estarán ubicados de manera
que se reduzca al mínimo
el riesgo de exposición de
las personas a los aerosoles. A
este efecto se deberán ubicar
en lugares alejados de las personas,
protegiendo tomas de aire acondicionado
y ventanas.
2.
Los materiales han de resistir la
acción agresiva del agua
y del cloro u otros desinfectantes,
con el fin de evitar los fenómenos
de corrosión. Se evitarán
los materiales que favorecen el
desarrollo de bacterias y hongos
como el cuero, madera, fibrocemento,
hormigón o los derivados
de celulosa.
3.
El diseño del sistema deberá
hacerse de manera que todos los
equipos y aparatos sean fácilmente
accesibles para su inspección,
limpieza, desinfección y
toma de muestras.
Se
detallan a continuación los
aspectos mínimos que deben
recoger la revisión y la
limpieza y desinfección de
este tipo de instalaciones, completando
lo ya recogido en el artículo
7 del presente Real Decreto.
A.
Revisión
La
revisión de todas las partes
de una instalación comprobará
su correcto funcionamiento y su
buen estado de conservación
y limpieza.
La
revisión de todas las partes
de una instalación para comprobar
su buen funcionamiento se realizará
con la siguiente periodicidad: Anualmente
el condensador y el separador de
gotas, semestralmente el relleno
y mensualmente la bandeja.
Se
revisará el estado de conservación
y limpieza general, con el fin de
detectar la presencia de sedimentos,
incrustaciones, productos de la
corrosión, lodos y cualquier
otra circunstancia que altere o
pueda alterar el buen funcionamiento
de la instalación.
Si
se detecta algún componente
deteriorado, se procederá
a su reparación sustitución.
Se
revisará también la
calidad físico-química
y microbiológica del agua
del sistema, determinando mensualmente
los siguientes parámetros:
temperatura, pH, conductividad,
sólidos totales en disolución,
turbidez, sólidos en suspensión,
nivel de cloro o biocida utilizado,
productos de corrosión, así
como contaminación microbiológica.
Se incluirán, si fueran necesarios,
otros parámetros que se consideren
útiles en la determinación
de la calidad del agua o de la efectividad
del programa de mantenimiento o
de tratamiento del agua.
Cuando
se detecten cambios en la calidad
fisicoquímica o microbiológica
del agua, se procederá a
aplicar las medidas correctivas
necesarias para recuperar las condiciones
del sistema.
B.
Limpieza y desinfección
Se
tendrá en cuenta que una
desinfección no será
efectiva si no va acompañada
de una limpieza exhaustiva.
La
limpieza y desinfección del
sistema completo se realizará,
al menos, dos veces al año,
preferiblemente al comienzo de la
primavera y el otoño, cuando
las instalaciones sean de funcionamiento
no estacional y además en
las siguientes circunstancias: cuando
se ponga en marcha la instalación
por primera vez, tras una parada
superior a un mes, tras una reparación
o modificación estructural,
cuando una revisión general
así lo aconseje y cuando
lo determine la autoridad sanitaria.
El
procedimiento de limpieza y desinfección
general para equipos que pueden
cesar en su actividad, y en caso
de utilizar cloro, será el
siguiente:
1.
Cloración del agua del sistema,
al menos 5 ppm de cloro residual
libre y adicción de biodispersantes
capaces de actuar sobre la biocapa
y anticorrosivos compatibles con
el cloro y el biodispersante, en
cantidad adecuada, manteniendo un
pH entre 7 y 8.
2. Recircular el sistema durante
tres horas, con los ventiladores
desconectados y cuando sea posible
las aberturas cerradas para evitar
la salida de aerosoles. Se medirá
el nivel de cloro residual libre
al menos cada hora reponiendo la
cantidad perdida.
3. Neutralizar el cloro, vaciar
el sistema y aclarar con agua a
presión.
4. Realizar las operaciones de mantenimiento
mecánico del equipo y reparar
las averías detectadas.
5. Limpiar a fondo las superficies
del equipo con detergentes y agua
a presión y aclarar.
6. Introducir en el flujo de agua
la cantidad de cloro suficiente
para alcanzar 15 ppm de cloro residual
libre, añadiendo anticorrosivos
compatibles y en cantidad adecuada.
7. Recircular el sistema, con los
ventiladores desconectados durante
dos horas, midiendo cada treinta
minutos los niveles de cloro residual
libre y reponiendo la cantidad perdida.
8. Neutralizar el cloro nuevamente,
vaciar y aclarar.
9. Llenar de agua y añadir
el desinfectante de mantenimiento.
Cuando este desinfectante sea cloro,
se mantendrán unos niveles
de cloro residual libre de 2 ppm
mediante un dispositivo en continuo,
añadiendo anticorrosivo,
compatible con el cloro, en cantidad
adecuada.
Las
piezas desmontables serán
limpiadas a fondo sumergidas en
una solución que contenga
15 ppm de cloro residual libre,
durante veinte minutos, aclarando
posteriormente con abundante agua
fría.
Los
elementos difíciles de desmontar
o de difícil acceso se pulverizarán
con la misma solución durante
el mismo tiempo. En caso de equipos,
que por sus dimensiones o diseño
no admitan la pulverización,
la limpieza y desinfección
se realizará mediante nebulización
eléctrica, utilizando un
desinfectante adecuado para este
fin (la nebulización eléctrica
no se puede realizar con cloro).
La
limpieza y desinfección,
tanto del relleno como de la balsa
y resto de componentes, de torres
de refrigeración industriales
de tiro inducido y flujo de aire
cruzado o en contracorriente, sin
posibilidad de parada, se realizará
al menos dos veces al año,
preferiblemente en primavera y otoño,
según el siguiente procedimiento:
1.
Ajustar el pH entre 7 y 8, para
mejorar la acción del ácido
hipocloroso (HClO).
2. Añadir hipoclorito sódico
(Na ClO) en cantidad suficiente
para mantener en el agua de la balsa
una concentración máxima
residual de cloro libre residual
de 5 ppm.
3. Añadir la cantidad adecuada
de biodispersante para que actúe
sobre la biocapa y permita el ataque
del cloro en su interior, así
como un inhibidor de la corrosión,
específico para cada sistema.
4. Recircular por espacio de cuatro
horas manteniendo los niveles de
cloro residual libre. Se realizarán
determinaciones del mismo cada hora,
para asegurar el contenido de cloro
residual previsto.
5. Una vez finalizada la operación
de limpieza, se renovará
la totalidad del agua del circuito
abriendo la purga al máximo
posible y manteniendo el nivel de
la balsa.
6. Normalización de las condiciones
de operación, durante este
período con el fin de eliminar
la biocapa que pudiera permanecer
en los intercambiadores y zonas
muertas o de baja velocidad del
circuito, se mantendrá una
concentración de cloro residual
libre entre 1-2 ppm y la cantidad
adecuada de biodispersante, durante
veinticuatro horas.
C.
Limpieza y desinfección en
caso de brote de legionelosis
1.
Clorar el agua del sistema hasta
conseguir al menos 20 ppm de cloro
libre residual y añadir biodispersantes
y anticorrosivos compatibles, en
cantidad adecuada, manteniendo los
ventiladores desconectados y, cuando
sea posible, las aberturas cerradas
para evitar la salida de aerosoles.
2. Mantener este nivel de cloro
durante tres horas, comprobando
este cada hora y reponiendo la cantidad
perdida, mientras está recirculando
agua a través del sistema.
3. Neutralizar el cloro y proceder
a la recirculación del agua
de igual forma que en el punto anterior.
4. Vaciar el sistema y aclarar con
agua a presión.
5. Realizar las operaciones de mantenimiento
mecánico del equipo y reparar
las averías detectadas.
6. Limpiar a fondo las superficies
del sistema con detergentes y agua
a presión, y aclarar.
7. Introducir en el flujo de agua
cantidad de cloro suficiente para
alcanzar 20 ppm de cloro residual
libre, añadiendo anticorrosivos
compatibles con el cloro, en cantidad
adecuada. Se mantendrá durante
dos horas, comprobando el nivel
de cloro residual libre cada treinta
minutos, reponiendo la cantidad
perdida. Se recirculará el
agua por todo el sistema, manteniendo
los ventiladores desconectados y
las aberturas tapadas.
8. Neutralizar el cloro y recircular
de igual forma que en el punto anterior
9. Vaciar el sistema, aclarar y
añadir el desinfectante de
mantenimiento. Cuando este desinfectante
sea cloro, mantener un nivel de
cloro residual libre de 2 ppm mediante
un dispositivo en continuo, añadiendo
el anticorrosivo, compatible, en
cantidad adecuada.
Las
piezas desmontables serán
limpiadas a fondo y desinfectadas
por inmersión en una solución
de agua que contenga 20 ppm de cloro
residual libre, durante al menos
veinte minutos. Las piezas no desmontables
o de difícil acceso se limpiarán
y desinfectarán pulverizándolas
con la misma solución durante
el mismo tiempo. En caso de equipos,
que por sus dimensiones o diseño
no admitan la pulverización,
la limpieza y desinfección
se realizará mediante nebulización
eléctrica, utilizando un
desinfectante adecuado.
Todas estas actividades se realizarán
por personal suficientemente entrenado,
con todas las medidas de seguridad
necesarias, avisando a los usuarios
para evitar posibles accidentes.
Estas actividades quedarán
reflejadas en el Registro de mantenimiento.
Posteriormente se continuará
con las medidas de mantenimiento
habituales.
Mantenimiento
de bañeras de hidromasaje
y piscinas climatizadas con movimiento
de agua de uso colectivo.
Las
bañeras de hidromasaje son
estructuras artificiales que contienen
agua y están diseñadas
para dirigir hacia el cuerpo humano
agua mezclada con aire o agua a
presión.
A.
Revisión
Se
revisarán los elementos de
la bañera, especialmente
los conductos y los filtros.
En todo momento se debe mantener
en el agua un nivel adecuado de
desinfectante residual, por lo que
se recomienda la dosificación
automática. Además
hay que mantener un nivel residual
de desinfectante.
Para establecer la periodicidad
de limpieza de los filtros deben
utilizarse medidores de bajada de
presión, teniendo en cuenta
el caudal hidráulico y el
tamaño de filtro.
Los niveles recomendados son los
siguientes:
1. Cloro Residual Libre máximo
1,5 ppm
2. Bromo Residual Libre máximo
de 3 a 5 ppm. (Recomendado en agua
templada).
B.
Limpieza y desinfección
Se
realizará una limpieza de
forma exahustiva con desinfección
posterior.
1. Las bañeras de hidromasaje
recién instaladas se mantendrán
durante veinticuatro horas con agua
que contenga 100 ppm de cloro.
2. Al menos una vez por mes debe
de vaciarse y desinfectarse con
un producto clorado.
3. Al finalizar el uso diario, debe
de realizarse un tratamiento de
choque con 10 ppm de cloro o bromo
durante un mínimo de cuatro
horas.
4. Una vez a la semana debe cepillarse
y limpiarse el revestimiento del
vaso.
5. En los balnearios el agua puede
ser clorada o sometida a tratamiento
con ozono, ionización mecánica
o rayos ultravioleta.
Es importante diferenciar las bañeras
de llenado y vaciado de las que
tienen recirculación. En
las primeras la limpieza del agua
se mantiene por el vaciado y renovación
completa del agua después
de cada uso. En las segundas, la
limpieza del agua se mantiene por
circulación a través
de filtros y desinfección.
1. En las bañeras de llenado
y vaciado:
1. Si el agua procede de la red
y está clorada, no se somete
a ningún tratamiento.
2. Si la procedencia del agua es
de pozo, se deberá clorar,
situando un depósito intermedio
para que el cloro se mantenga un
mínimo de treinta minutos
en contacto con el agua y no se
vierta directamente al público.
3. Después de cada uso, el
baño se debe de vaciar completamente,
limpiar y desinfectar cepillando
las paredes y el fondo, y volver
a llenar.
2. En las bañeras con recirculación
y sin filtración:
Se debe de renovar el agua de forma
continua, se recomienda 3 m3/hora
por cada 20 usuarios durante esa
hora.
4. En las bañeras con recirculación
y filtración:
1.
La bomba de recirculación
y los filtros deben de estar dimensionados
para garantizar un tiempo de recirculación
máximo de treinta minutos
(el equipo debe de ser capaz de
recuperar una turbidez de 0.5 UNF
al menos una vez durante las cuatro
horas siguientes al momento de máxima
afluencia).
2. La velocidad máxima recomendada
para filtros de arena es de 36.7
m3/m2/hora.
Plan
de Muestreo de Análisis de
la Legionella.