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Bicicletas eléctricas

Bicicleta eléctrica
Bicicletas eléctricas: ¿la mejor forma de transporte ecológico en las ciudades?

Las bicicletas eléctricas se están convirtiendo en uno de los principales vehículos en la ciudad, os contamos por qué puede ser el mejor transporte ecológico y aspectos a tener en cuenta.

Me gusta pensar que cada vez somos más conscientes de la necesidad de un cambio ante los efectos del cambio climático y los cielos con tonos marrones que nos recuerdan la contaminación que sobrevuela las grandes ciudades de forma permanente.

Y pienso que somos más conscientes porque cada vez veo más personas que hacen sus trayectos en el interior de la ciudad montados en una bicicleta. ¿Eso es una locura? No, me atrevería a decir que es el futuro. Poco a poco se va instaurando y deja de ser una moda para ser algo permanente, saludable y ecológico.

1. ¿Qué son las bicicletas eléctricas?1.1. Elementos de una bicicleta eléctrica
1.2. ¿Dónde se cargan las bicicletas eléctricas?
2. Tipos de bicicletas eléctricas2.1. MTB Eléctricas
2.2. Bicicletas eléctricas híbridas
2.3. Bicicletas eléctricas de trekking
2.4. Bicicletas eléctricas de paseo

¿Qué son las bicicletas eléctricas?

Una de las razones por las que se está convirtiendo en un transporte ecológico alternativo y eficaz es que no requiere del mismo esfuerzo que una bici tradicional, lo que implica que uno puede moverse con ella sin temor a llegar sudado al trabajo o a una cita.

Todo ello, gracias al motor eléctrico con el que cuenta dicha bicicleta que genera un pedaleo asistido eléctrico, lo que genera que sea menos difícil trasladarse y subir cualquier cuesta. Por tanto, una bicicleta eléctrica no es igual que la vida sin motor ni tampoco es una moto.

Elementos de una bicicleta eléctrica

Para poder utilizar correctamente este tipo de bicicleta es importante conocer cuáles son los elementos que la componen y sus funciones.

Hay tres elementos que no contienen las bicis tradicionales como:
•El panel de control, donde suele ir indicado la velocidad que se alcanza y se puede regular la velocidad a la que se va. Daros cuenta que tampoco uno puede ponerse a una velocidad excesivamente alta, tanto por las limitaciones del motor (alcanzado 25 km/h) como por normativa.
•El motor eléctrico puede estar ubicado en diferentes posiciones, en función del motor eléctrico del que se trate pero nunca puede superar los 250 W. Motor tipo HUB en la rueda trasera (son los más habituales), Motor tipo HUB en la rueda delantera (tracción 2×2) y el motor central (ejerce de ayuda al momento sobre el pedaleo).
•La batería, como todas las baterías, tiene la función de acumular energía eléctrica de la que se irá alimentando el motor. Puede ubicarse en el cuadro de mandos o en el portaequipajes. La autonomía de la misma va a variar entre los 30 y los 100 km en función del empujoncito que necesites en la bici.

Los pedales son el elemento clave de cualquier bici, en ésta incluidos, que son los que permitirán el movimiento sobre este transporte.

¿Dónde se cargan las bicicletas eléctricas?

Al leer esta pregunta puede que te hayas imaginado un tipo de gasolinera donde, en lugar de repostar, uno pueda conectar la batería del a bicicleta a la electricidad pero, la realidad, es que esto es mucho más sencillo.

Hay varios modelos de bicis, los que puedes desmontar la batería para cargarla donde quieras, o los que cargar las bicicleta sin necesidad de hacer ningún tipo de desmontaje.

Lo más frecuente es que desmontes la batería, la introduzcas en un cargador como el de las cámaras de fotografía réflex y lo pongas en la corriente. Nada más.

Tipos de bicicletas eléctricas

Para esta sección del artículo me voy a basar en las ofertas del mercado, concretamente nos vamos a centrar en los modelos bicicletas eléctricas de Bikester, una tienda donde podemos encontrar todo tipo de modelos de bicis y accesorios para rodar sin problemas.

MTB Eléctricas

Se caracterizan por ser más ligeras y resistentes, con suspensión de alta calidad permite que sea mucho más cómodo circular por bosques y montañas. Dentro de esta categoría encontramos bicicletas rígidas y de doble suspensión.

Bicicletas eléctricas híbridas

Las bicicletas híbridas con aquellas que por su diseño pueden ser usadas para circular por diversas superficies, desde asfaltos a caminos, y que cuentan con un motor eléctrico que facilita dicha circulación.

Bicicletas eléctricas de trekking

De la misma manera que las tradicionales bicis de trekking cuentan con un un equipamiento de luces, guardabarros, soporte apoyo, portaequipajes y frenos de disco, las bicis eléctricas de trekking también cuentan con lo mismo sólo que un motor eléctrico que facilita la pedalada.

Bicicletas eléctricas de paseo

El diseño de esta bicicletas es para un uso cómodo y estable por la ciudad, pudiendo utilizarla para dar un paseo o trasladarse hasta el trabajo. La mayoría de estas bicis cuenta con una equipación de portaequipajes, guardabarros y soporte de apoyo, junto con el motor eléctrico, que tal y como hemos comentado en varias ocasiones, reduce el esfuerzo físico y favorece que uno llegue al trabajo en perfectas condiciones.

Si queréis comprar una bicicleta eléctrica, como recomendación final, echadle un ojo al Plan MOVEA (Plan de Impulso a la Movilidad con Vehículos de Energías Alternativas) del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que es el que ofrece ayudas económicas a aquellos que quieran comprar un vehículo eléctrico, como son estas bicis.

Etiquetas: electricidad, vehículos ecológicos, bicicletas

Fuente: El Blog Verde

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Huertos urbanos en azoteas

Huerto urbano en azoteas
Huertos urbanos en tejados

Cada vez más hoteles, restaurantes y comunidades de vecinos instalan huertos urbanos en sus azoteas

Las azoteas de hoteles, restaurantes o edificios de comunidades de vecinos pueden ser un buen lugar para cultivar frutas y hortalizas. Así lo están viendo en cada vez más ciudades de todo el mundo, que aprovechan en sus tejados las ventajas ambientales, económicas y sociales de los huertos urbanos. Este artículo señala los huertos urbanos en tejados más destacados del mundo, sus ventajas y desafíos y cómo crear uno.

Los huertos urbanos en tejados más destacados del mundo

El famoso skyline de Nueva York, esa línea trazada por sus rascacielos en el horizonte, incluye frutas y hortalizas gracias a Brooklyn Grange (en la imagen superior), un huerto urbano ubicado en dos azoteas de los populares barrios de Brooklyn y Queens. Sus responsables producen en sus 10.000 metros cuadrados (m2) una amplia variedad de cultivos, disponen de gallinas ponedoras y 30 colmenas que fabrican más de 700 kilos de miel. “Es el huerto urbano en tejado más conocido a nivel mundial, venden sus productos a restaurantes y particulares y reciben anualmente miles de visitantes para actividades educativas y talleres”, señala Gregorio Ballesteros, sociólogo, miembro de Ecologistas en Acción y de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) y experto en huertos urbanos.

Un huerto urbano en tejado proporciona hortalizas y un ahorro energético del 14% del edificio

Y no es el único. “Cada vez brotan -nunca mejor dicho- más restaurantes que cultivan sus propios ingredientes en las azoteas de sus edificios en París o Londres. Y cada vez más comunidades de vecinos o particulares instalan un huerto en la azotea. Van desde maceto-huertos caseros a instalaciones que cubren todo el tejado, pasando por mesas de cultivo o sistemas modulares que se ajustan a las posibilidades de cada uno”, señala Marta Rosique, ambientóloga y una de las fundadoras de Plantea En Verde, tienda on line especializada en huertos urbanos. Así funcionan también en hoteles como el Waldorf Astoria de Nueva York o el Fairmont Royal de Toronto, que utilizan los productos obtenidos para dar de comer a sus clientes.

En España, el huerto urbano en azotea más conocido es el del Hotel Wellington de Madrid, donde cultivan más de 300 m2 de hortalizas y hierbas aromáticas variadas, “y se puede visitar libremente haciendo una llamada”, asegura Rosique. En el siguiente vídeo se ve un timelapse del proceso de transformación de la azotea:

Además, se han puesto en marcha iniciativas en ámbitos muy diversos, desde huertos experimentales en universidades, como la Autónoma de Barcelona, hasta huertos educativos en azoteas de colegios, como el Escolapies de Figueres (Girona). En Madrid y Barcelona se están realizando estudios para utilizar la azoteas de sus edificios como contribución a la naturalización de las ciudades. El proyecto Madrid Más Natural valora la creación de cubiertas verdes y huertos en azoteas.

Ventajas y desafíos de los huertos urbanos en tejados

Su cercanía y accesibilidad son las ventajas más evidentes de los huertos urbanos en tejados, pero no son las únicas. Ballesteros explica que funcionan como aislante térmico y acústico y reducen hasta un 14% el gasto energético del edificio, ya que disminuye de forma considerable la temperatura en verano y contribuye a un mayor aislamiento en invierno.

Según Marta Rosique, “ayudan a reducir el estrés, a educar a los pequeños de la casa y a comer de forma más saludable; ayudan a estrechar lazos con los vecinos, a participar incluso en pequeños mercados para dar salida a la producción extra; e implican una expansión de las zonas verdes urbanas y un aumento en su autoabastecimiento, reduciendo las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del transporte”.

En cuanto a sus desafíos, Ballesteros destaca sus limitaciones para cultivar con una profundidad de suelo muy reducida. La responsable de Plantea en Verde apunta que la inversión inicial es mayor, “aunque varía mucho dependiendo de su complejidad”, y que requiere algo más de mantenimiento. “Como cualquier cultivo en recipientes, es necesario estar más pendiente del riego y de mantener los nutrientes del suelo. Nada que no se solucione con un buen sistema de riego automático y buenos fertilizantes”.

Toni Amich, responsable en España de la empresa Sempergreen, especializada en la instalación de cubiertas vegetales y jardines verticales, añade a los anteriores desafíos el efecto “isla de calor” de las ciudades, que hace que la mayor temperatura complique las cosechas, sobre todo en climas como el de Madrid o Barcelona. “Es más sencillo hacer cubiertas vegetales de bajo mantenimiento con plantas resistentes de tipo sedum, adaptadas a nuestro clima”, sugiere.

Cómo crear un huerto urbano en el tejado

Una vez que sus impulsores están convencidos de las ventajas de instalar un huerto urbano en el tejado, Gregorio Ballesteros plantea para hacerlo bien garantizar que no supone ningún riesgo para el edificio, debido a la considerable carga sobre su estructura. Marta Rosique recomienda por ello contar con el visto bueno de un arquitecto.

En cuanto al tipo de plantación, Ballesteros recomienda especies que requieren una menor profundidad de suelo como lechugas, ajos, hierbas aromáticas, etc. Rosique considera lo mismo y añade espinacas o fresas, si bien asegura que según la instalación se puede plantar de todo, como tomates, berenjenas o calabazas.

Etiquetas: agricultura ecológica, huertos urbanos

Fuente: Eroski Consumer

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Especies invasoras

Especies invasoras

Especies invasoras: así nos afectan.

Las especies invasoras pueden causar daños multimillonarios y otros impactos ambientales a nivel mundial.

Las especies invasoras podrían provocar en todo el mundo pérdidas económicas por valor de miles de millones de euros, debido a su impacto en las actividades agrícolas. Así lo apunta un estudio científico que no es el único en alertar de sus enormes y crecientes consecuencias negativas para el medio ambiente y la economía global. Este artículo señala cómo dañan las especies invasoras la agricultura, otros impactos que producen y qué podemos hacer.


Cómo dañan las especies invasoras la agricultura

Los insectos y patógenos invasores podrían causar daños a la agricultura mundial por valor de miles de millones de euros, y los países en desarrollo serían el blanco más grande. Así lo señala un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Las especies invasoras son una amenaza importante para la agricultura, los ecosistemas naturales y la sociedad en general.

Los autores, un equipo de investigadores estadounidenses y australianos, han analizado el impacto de 1.297 plagas de insectos y patógenos invasores en 124 países. Y han determinado qué países podrían sufrir las mayores amenazas en función de sus relaciones comerciales y el número de especies invasoras. Como puede verse en el mapa de la imagen, los grandes productores mundiales agrícolas, Estados Unidos (EE.UU.), China, India y Brasil, tendrían el potencial de costes más alto. Los científicos auguran que, a medida que aumenta el comercio Internacional y las conexiones entre países, los problemas relacionados con las especies invasoras se acumularán.

"Las plagas y enfermedades invasoras son una amenaza importante para la agricultura, los ecosistemas naturales y la sociedad en general. Uno de los principales desafíos es la predicción de la siguiente amenaza y saber desde dónde llega. Este estudio explora algunas de estas cuestiones a escala global", asegura uno de los autores del trabajo, Matthew Thomas, investigador en el Centro de Dinámica de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.). El científico, especialista en Entomología ecológica, recuerda los problemas que en su país causan, por ejemplo, el barrenador esmeralda del fresno (una avispa parásita originaria de China) o el mosquito tigre asiático, así como la potencial amenaza del virus del Zika, transmitido por el mosquito Aedes aegypti.

Los países en desarrollo más pequeños pueden sufrir daños proporcionalmente mayores que los grandes países agrícolas, destaca también el estudio. En concreto, los países más vulnerables se encontrarían en el África subsahariana. Esto se debe a que en general estos países no tienen una economía diversificada, de manera que poseen una dependencia desproporcionada de la agricultura.

Otros impactos de las especies invasoras

Además de los impactos en la agricultura, los expertos en especies invasoras señalan diversos daños económicos y ambientales: modificación, pérdida y destrucción de los hábitats y ecosistemas nativos e intensificación de la erosión; reducción de la biodiversidad, competencia, desplazamiento, depredación y extinción de especies autóctonas; transmisión de enfermedades; aumento del peligro de extinción de las especies locales; e incremento del riesgo de incendios.

En algunos casos, las especies invasoras conllevan pérdidas anuales millonarias que se han calculado en diversos estudios. La Comisión Europea (CE) estima que controlar la invasión y reparar el daño provocado cuesta a las economías europeas, al menos, 12.000 millones de euros al año. Sus responsables recuerdan que las islas apartadas, ricas en biodiversidad, son muy vulnerables y pueden sufrir un enorme impacto.

Un informe publicado en la revista Frontiers in Ecology and the Environment cuantificaba en cifras económicas las consecuencias de algunas de las principales especies invasoras en Europa. Sus autores ofrecían varios ejemplos: Chrysochromulina polylepis, un tipo de alga unicelular muy extendida en Noruega, provoca un gasto anual de 8,2 millones de euros; el jacinto de agua supone un desembolso de 3,4 millones en España; el coipo, 2,8 millones en Italia, etc.

Qué podemos hacer contra las especies invasoras

Los especialistas recuerdan que en la mayoría de los casos, cuando una especie ya ha invadido un área, es muy difícil y caro erradicarla; a veces incluso resulta imposible. Por eso, la única arma efectiva es la prevención. En cuanto a los ciudadanos, pueden hacer muchas cosas para evitar la invasión de una especie:
– Informarse sobre la problemática de las invasiones biológicas, compartir estos conocimientos con los conocidos y reclamar a las autoridades las medidas necesarias.
– Plantar especies autóctonas, ya que, aunque muchas especies exóticas no son invasoras, las autóctonas ofrecen otras ventajas, proveyendo cobijo y alimento a la fauna nativa.
– Evitar comprar mezclas de semillas, en especial las denominadas "flores silvestres", ya que muchas de estas mezclas contienen especies invasoras.
– No adquirir mascotas exóticas. En el caso de hacerlo, recoger y exigir toda la información sobre ella, lo que ayudará a cuidarla mejor e, indirectamente, a proteger el medio natural.
– No consumir productos como la perca del Nilo, porque conllevan la destrucción del medio ambiente de donde provienen, además de una catástrofe social.
– Los pescadores, limpiar bien los aparejos de pesca y su equipamiento.
– Y si se viaja, limpiar las botas, pues pueden llevar semillas u otros organismos.

Etiquetas: biodiversidad, especies invasoras

Contenidos: http://www.consumer.es/

Fuente: Eroski Consumer